Fernando Cerimedo, preso en Bolivia: la caída de un «cerebro digital» de la ultraderecha latinoamericana destapa una cloaca transnacional de delitos, robos y operaciones mediáticas

El estratega detrás de las campañas digitales de Javier Milei, Jair Bolsonaro y Rodrigo Paz fue detenido en el aeropuerto de Viru Viru como autor intelectual del intento de feminicidio contra su expareja, la abogada boliviana Nadia Beller. Este caso de feminicidio fallido develó, en cuestión de horas, la exposición pública de una maquinaria continental de bots, deep fakes, contrabando de combustible y oro, y vínculos con la CIA y el entorno de Donald Trump que operó en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y México. Aquí abordamos al personaje de Fernando Cerimedo, un actor clave de las derechas latinoamericanas, detenido por feminicidio, enriquecimiento ilícito, y otros cargos que pueden surgir de los escabrosos y oscuros antecedentes que han aparecido en estas horas.
Hay una foto que resume mejor que cualquier comunicado el lugar que Fernando Cerimedo ocupó en el poder boliviano: su despacho, a apenas veinte metros del despacho presidencial de Rodrigo Paz, sin cargo formal, sin sueldo declarado y con la potestad de decidir cambios de ministros. Esa cercanía con la Casa Grande del Pueblo terminó este 18 de agosto, cuando la policía lo interceptó en el Aeropuerto Internacional de Viru Viru, en Santa Cruz de la Sierra, con una mochila cargada de efectivo y un pasaje a Buenos Aires en la mano. Lo acusan de ser el autor intelectual del ataque a balazos contra su expareja, la abogada y operadora política Nadia Beller, embarazada de pocas semanas de un hijo de Cerimedo. La Justicia boliviana ya le dictó seis meses de prisión preventiva.
El caso, sin embargo, dejó de ser sólo un caso más de violencia de género apenas Beller, desde su cama de hospital, empezó a usar sus redes sociales como lo que ella misma llamó un «escudo de protección»: una filtración sistemática de chats, grabaciones, fotografías y documentos que expone a Cerimedo como pieza de una estructura mucho más amplia. Bajo el paraguas de la consultora Numen y del portal La Derecha Diario, el argentino construyó, junto al español Javier Negre, un aparato de bots, deep fakes y campañas de odio que operó en las elecciones de Brasil, Argentina, Bolivia, Chile y México, financiado con pautas estatales, dineros de magnates, contratos de contrabando, y recursos probablemente procedentes desde Estados Unidos.

Un hotel, dos sicarios vestidos de repartidores y una coartada que se derrumbó
El ataque ocurrió el lunes por la noche en la entrada del hotel Swissotel, en la zona de Canal Isuto de Santa Cruz de la Sierra. Según el relato de la propia Beller, Cerimedo la convenció de acudir al lugar con el pretexto de asegurarle que allí recibiría de informantes pruebas sobre un supuesto caso de violación de una menor de 13 años en El Chapare, atribuido al ex presidente Evo Morales. Ante las dudas de Beller, insistió en pedirle su ubicación GPS y le prometió una escolta policial que jamás llegó, argumentando que la concurrencia y las cámaras del hotel la protegerían.
Alrededor de las 20:10, mientras esperaba de pie revisando su teléfono, se le acercaron dos hombres armados, con cascos y uniformes de repartidores de comida, a bordo de una motocicleta. Le dispararon a quemarropa entre tres y cuatro veces, con impactos en el cuello, el brazo y el tórax. Beller relató que, tendida en el suelo, contuvo la respiración y fingió estar muerta: uno de los sicarios dudó y se agachó a comprobar si seguía con vida, pero el otro lo apuró con un «ya está, vamos, vamos». Antes de huir —tuvieron que robar una segunda motocicleta porque la primera falló—, le arrebataron la cartera y el celular donde guardaba pruebas de corrupción y de agresiones previas de Cerimedo. Sin embargo, Beller tenía otro teléfono adicional.
Lo que siguió alimentó las sospechas de un montaje para rematarla: un supuesto médico presente en el lugar prohibió que la movieran, el hotel rechazó a la primera ambulancia con el argumento de que «no trabajaban con esa empresa» y la segunda demoró un tiempo excesivo antes de trasladarla. Ya en la clínica, Beller llamó a Cerimedo con un teléfono prestado y lo acusó directamente: «Hijo de puta, fuiste vos, vos me mandaste a matar». Él lloró y juró que se encontraba en La Paz por reuniones de gabinete y que ya volaba hacia Santa Cruz para verla. La inteligencia boliviana estableció que mentía: nunca viajó a La Paz, sino que permaneció escondido en Cotoca, a media hora de Santa Cruz. Con la coartada rota, fue detenido horas después en Viru Viru cuando intentaba abordar un vuelo de Aerolíneas Argentinas hacia Buenos Aires. El intento de huida le falló a Cerimedo.
El patrón no es nuevo: golpes, ahorcamiento y un círculo de poder dispuesto a taparlo
Beller sostiene y ha demostrado que este episodio de violencia no fue el primero. En abril de ese mismo año, denuncia, Cerimedo la agredió físicamente e intentó estrangularla, dejándole lesiones visibles en el cuello. Publicó capturas de una conversación fechada el 11 de julio en la que ella le reclama —«ahorcarme y tirarme por todos los suelos y golpearme el pómulo no es pegar»— y él no niega los hechos: responde que le pidió disculpas «de mil formas» y que ella «no tiene los límites tampoco». Ante las marcas de estrangulamiento, la única recomendación de Cerimedo fue: «Tenés que ponerte frío, amor».
Según el testimonio de la víctima, el círculo íntimo del presidente Rodrigo Paz —incluidos su médico personal y varios ministros— intervino activamente para impedir que la denuncia se formalizara ante la policía o la fiscalía. Beller explicó que no denunció penalmente en su momento por el control de facto que Cerimedo ejercía sobre la policía y las Fuerzas Armadas bolivianas, un poder que ella documentó con capturas de WhatsApp en las que el propio consultor se jactaba: «Por suerte Rodrigo me empezó a hacer caso con el cambio de ministros y mano dura» y «como hablé la semana pasada con el presidente, recién ahora me entiende y me hace caso».

Lo que encontraron los allanamientos: caletas, uniformes policiales y un auto trucho
Tras la captura, la Fiscalía de La Paz abrió de oficio una causa paralela por enriquecimiento ilícito. En los allanamientos a dos viviendas vinculadas a Cerimedo, la policía halló muebles con compartimentos ocultos —algunos con billetes termosellados— que contenían cerca de un millón de dólares en efectivo entre dólares y bolivianos, una camiseta de la Policía Boliviana, un vehículo modificado para simular ser oficial, tarjetas de presentación en las que se identificaba textualmente como «asesor principal del presidente de Bolivia» y una placa de reconocimiento físico otorgada por la Policía Nacional que lo acreditaba como «asesor personal de su excelencia». Todo esto, a pesar de que no figuraba oficialmente con sueldo asignado. También se incautaron una tablet, teléfonos celulares, una motocicleta y maletas. Todo ese material fue presentado por la fiscalía para argumentar riesgo de fuga y sostener la prisión preventiva de seis meses.

El «monje negro» de Rodrigo Paz: un gobierno en la sombra sin cargo ni sueldo
Cerimedo llegó a la campaña de segunda vuelta de Rodrigo Paz gracias a su vínculo con Catalina Paz, hija del hoy mandatario y egresada de la escuela de marketing digital de Cerimedo, la Academia Numen. Tras el triunfo, se instaló como asesor personal de facto, sin figurar como empleado público ni percibir un salario oficial, pero con injerencia directa sobre el gabinete. Beller sostiene que el pago de sus servicios no era un sueldo sino una red de «sobresueldos» encubiertos: la empresa de combustibles Futura —manejada desde Argentina por la exesposa de Cerimedo, Natalia Basil, junto a un socio identificado como Vicente— negociaba contratos de importación y tancaje de hidrocarburos gracias al tráfico de influencias del asesor, y a cambio financiaba su operación política y de lobby.
Uno de los negocios más lucrativos, según Beller, fue el cobro de cupos de combustible subvencionado: la familia de la primera dama boliviana, Vivian Urquidi, habría cobrado una coima de un boliviano por cada litro importado, en un país con severa crisis de abastecimiento de carburantes. Beller llegó a acusar a Urquidi de ser responsable de la importación de «gasolina basura», un combustible de mala calidad que dañó los motores de unos 120.000 vehículos. A esto se suma el contrabando de oro: existe el antecedente de un vuelo privado interceptado con entre 185 y 189 kilos de oro —valuados en 26 millones de dólares— con destino a Dubái (la famosa guarida fiscal y de oro habido de formas ilícitas localizada en Emiratos Árabes Unidos), en el que cinco personas ligadas al entorno del presidente fueron detenidas y luego liberadas casi de inmediato. Beller asegura conservar pruebas documentales sobre la participación de Cerimedo y de miembros del entorno presidencial en ese tráfico, además de en una investigación paralela sobre cargamentos de ocho toneladas de madera vinculados al narcotráfico. Periodistas y analistas bolivianos dudan de que la fiscalía siga esas pistas hasta el final, ante el historial de impunidad que rodea estos negocios y la previsible estrategia del gobierno de desligar al presidente aduciendo que Cerimedo nunca tuvo cargo formal.
El poder del asesor llegó a un punto que trastocó la institucionalidad boliviana: cuando inició una relación con Madi Trigo, jefa de gabinete del ministro de Planificación, el escándalo generó fricciones tan intensas con Beller que Rodrigo Paz optó por cerrar directamente el Ministerio de Planificación para disolver la base operativa de su asesor. Cuando sectores del gobierno le exigieron apartarlo por considerarlo un actor tóxico, el propio presidente se negó, según relató Beller, respondiendo: «Miren, (Cerimedo) es el único que en dos minutos me puede hacer una llamada telefónica a Marco Rubio».
Otro capítulo, aún más oscuro, involucra directamente a la política regional: según Beller y reportes de la prensa boliviana, Cerimedo coordinaba un grupo de élite parapolicial que operaba al margen de la estructura oficial del Estado. Ese grupo, en supuesta coordinación con agentes del operativo estadounidense Delta —ciento veinte de cuyos efectivos habían intentado ingresar previamente a Bolivia sin aval legislativo—, planeaba la captura de Evo Morales en El Chapare bajo acusaciones de narcotráfico y abuso de menores, con la intención de trasladarlo a Estados Unidos bajo un esquema similar al aplicado contra Nicolás Maduro. Fue precisamente la promesa de entregarle pruebas sobre ese supuesto caso lo que Cerimedo usó como cebo para llevar a Beller al Swissotel la noche del atentado.
El cerebro digital de Milei y la sombra sobre Karina Milei
En Argentina, Cerimedo se autodenominó el «cerebro digital» de la campaña presidencial de Javier Milei en 2023. Admitió públicamente controlar unas 50.000 cuentas creadas artificialmente, que —según sus propias palabras— no usaba para simular apoyo político directo sino para «engañar» a los algoritmos de las plataformas y forzar el posicionamiento orgánico de determinados contenidos y hashtags. Fue, además, el mayor aportante individual de la campaña de “La Libertad Avanza”, con una donación declarada de más de 28 millones de pesos, y financió de su bolsillo hoteles, comidas y hasta el ploteo completo de un colectivo de campaña. Fue el intermediario que concretó la entrevista de Milei con el periodista estadounidense Tucker Carlson y coordinó los grupos de fiscalización electoral del partido. Tras la victoria, Juan Pablo Carreira —editor de La Derecha Diario, conocido en redes como «Juan Doe»— fue nombrado Director de Comunicación Digital del gobierno.
Ese vínculo se quebró. Fuentes del entorno libertario señalan que Cerimedo es hoy «persona no grata» para Milei y que llevan cerca de dos años sin contacto directo, tras ser desplazado del armado digital por Santiago Caputo y sus propias milicias de redes. Su caída en desgracia, asociada a deslealtades internas, quedó a la vista el 16 de noviembre de 2023 en Córdoba, cuando protagonizó una pelea a golpes de puño contra otras figuras del espacio “libertario”, entre ellas el diputado electo Oscar Sago y Ramiro Marra.
El quiebre definitivo llegó con el escándalo de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Natalia Basil, exesposa de Cerimedo, había sido directora de apoyos y asignaciones económicas en el organismo bajo la gestión de Diego Spagnuolo. Según la reconstrucción judicial, Spagnuolo confesó a Cerimedo y a Basil que se exigía un retorno o «moche» del 3% por los contratos que gestionaba la agencia, y que esos fondos de discapacidad desviados tenían como destino final a Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia, en supuesta coordinación con Eduardo «Lule» Menem. Beller asegura tener grabada una confesión de Cerimedo en la que admite que fue la propia Natalia Basil quien filtró los audios de Spagnuolo, no por complicidad sino con el objetivo deliberado de frenar y exponer esa corrupción. Cerimedo y Basil terminaron declarando como testigos clave ante el fiscal federal Franco Picardi.

De Bolsonaro a la asonada de Brasilia: el único extranjero imputado
El historial brasileño de Cerimedo se remonta a la campaña de Jair Bolsonaro en 2018, cuando su agencia inyectó miles de cuentas falsas y trolls de WhatsApp haciéndose pasar por votantes homosexuales bajo ideas del tipo «yo soy gay, Bolsonaro podrá ser un nazi pero la economía está bien y vamos a vivir más seguros», una operación psicológica diseñada para neutralizar el rechazo de la comunidad LGBTQ+ hacia el candidato. En 2022, durante la campaña de reelección, la operación escaló: Cerimedo utilizó de forma tendenciosa datos reales del Tribunal Superior Electoral para sembrar dudas sobre la fiabilidad de las urnas electrónicas, en transmisiones que terminaron censuradas por orden judicial. Esa siembra de desconfianza sirvió de justificación ideológica para el intento de golpe de Estado en Brasilia de enero de 2023. Por su participación en esas «milicias digitales», el Supremo Tribunal Federal de Brasil lo convirtió en el único extranjero imputado por la Policía Federal en la causa penal por la asonada.
Uno de sus principales avales internacionales fue Eduardo Bolsonaro, diputado e hijo del expresidente, quien le entregó el premio a «Consultor Político Hispano del Año» en una gala en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Florida, y elogió públicamente el «coraje» del argentino para denunciar el supuesto fraude electoral de 2022. La causa por el intento de golpe llevó al juez de la Corte Suprema brasileña, Alexandre de Moraes, a buscar vincular directamente a Eduardo Bolsonaro con Cerimedo, calificando al argentino de actor «antidemocrático»; el propio Eduardo debió instalarse en Estados Unidos para evitar ser procesado en su país. Tras el arresto en Bolivia, medios como O Globo lo describieron en sus portadas como «aliado próximo a Eduardo Bolsonaro». La cercanía entre ambos incluyó, además, un episodio de mentira acerca de su currículum: Cerimedo sostuvo haber conocido a Eduardo Bolsonaro en Harvard y haber cursado con él un doctorado en la Universidad de Phoenix, afirmaciones que investigaciones periodísticas y la organización Reactionary International desmintieron después de que la propia Universidad de Phoenix confirmara no tener registro alguno de su paso por la institución.
Chile, el laboratorio del fraude: encuesta fantasma y mentiras sobre la nueva Constitución
Antes de desembarcar en Bolivia y consolidarse en Argentina, Cerimedo probó su modelo de negocio en Chile a través de su consultora Numen Publicidad y Sondeos. Durante el plebiscito constitucional de entrada en el año 2020, Numen difundió una encuesta online con más de 18.000 respuestas —un volumen estadísticamente inviable para un estudio serio—, financiada de manera encubierta por empresarios alineados con la opción del Rechazo. El diario El Mercurio la replicó como si se tratara de un análisis técnico legítimo, sin indagar en su origen, otorgándole un barniz de legitimidad institucional. La burbuja se pinchó el día de la votación, cuando el Apruebo se impuso con el 78% de los votos. En la campaña para el plebiscito de salida por la aprobación y rechazo de la nueva Constitución, los equipos de Cerimedo encabezaron una masiva campaña de mentiras y distorsiones acerca del proyecto, siendo una pieza clave en la victoria de el Rechazo en el plebiscito del 4 de septiembre de 2022.
Más tarde, pese a sus intentos de vincularse con la candidatura de José Antonio Kast, el propio coordinador de esa campaña llegó a declarar que apenas recordaba a Cerimedo, evidencia de que el comando había recibido la orden de mantenerlo fuera por considerarlo un operador poco confiable, pero sí ha mantenido una cercanía con los sectores del “Partido Nacional Libertario” liderado por Johannes Kaiser.
El patrón chileno mencionado —fabricar el dato, empujarlo a un medio tradicional que lo legitima, y ser luego descartado por falta de rigor— funcionó como ensayo general de lo que después replicaría en Argentina y Bolivia.
México: la invitación de Salinas Pliego, la marcha inflada y las amenazas a Sheinbaum
La Derecha Diario desembarcó formalmente en México en diciembre de 2024, tras un acercamiento directo entre Javier Negre y el empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca y entonces asediado por deudas fiscales millonarias con el Servicio de Administración Tributaria, SAT. Según relató el propio Negre, Salinas Pliego le escribió por la red social X: «¿y si nos ayudas en México contra estos zurdos criminales?». El español aceptó bajo el argumento de que el país debía salir de las «garras del comunismo». Fuentes cercanas al empresario mexicano señalan un acuerdo de financiamiento de 6.000 dólares mensuales durante seis meses para la sucursal mexicana, que se enfrió cuando Salinas Pliego quedó insatisfecho con el bajo impacto real de la plataforma. En ese ecosistema también operó el consultor local Alberto Rosas, conocido como «Tumbaburros», quien luego describió a Negre como un «mercenario que cobra por todo».
El portal mexicano se dedicó a acusar sistemáticamente a la presidenta Claudia Sheinbaum de ser «títere del narco», usando la misma arquitectura de bots y manipulación algorítmica probada en Sudamérica. El caso más expuesto fue la marcha de la llamada «Generación Z» a fines de 2025: una investigación oficial del gobierno mexicano determinó que la convocatoria de esa manifestación juvenil fue inflada artificialmente mediante cuentas coordinadas y la participación de actores extranjeros. Cuando la propia Sheinbaum señaló a La Derecha Diario en sus conferencias matutinas como parte de un esquema digital de noticias falsas financiado por Salinas Pliego para desestabilizar gobiernos progresistas de la región, Cerimedo respondió con una amenaza explícita en redes: «Con ese arsenal que ganamos legalmente elecciones mostrándole a la gente la mierda que es la izquierda… destruidos van a quedar».

Detrás de la pantalla: la CIA, Brad Parscale y la sombra de la entidad sionista israelí
Las acusaciones sobre vínculos de Cerimedo con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense provienen, en primer lugar, de Nadia Beller, quien afirmó que él le confesó personalmente que «hubiera sido de la CIA» o que deseaba pertenecer a la agencia, y que su exesposa Natalia Basil también formaría parte de ese entramado. Según Beller, Cerimedo usaba esa supuesta afiliación como moneda de cambio ante Rodrigo Paz, prometiéndole que a través de sus contactos Bolivia lograría una cercanía estratégica con la CIA y la DEA que facilitaría financiamiento internacional; solía además fotografiarse en el Departamento de Estado Marco Rubio para proyectarse como el articulador de Washington en el armado de las derechas regionales. Analistas como Valeria Duarte y Nicolás Lantos han descrito a los fundadores de La Derecha Diario como agentes que responden al espionaje estadounidense, operando bajo el paraguas del Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA para instalar gobiernos de ultraderecha en el continente.
El socio tecnológico central de esta estructura es Brad Parscale, exjefe de la campaña digital de Donald Trump en 2016. Durante una gala hispana en Mar-a-Lago, donde Cerimedo fue premiado como consultor del año, le agradeció públicamente a Parscale, en inglés, «por creer en él todo el tiempo y darle su tecnología». Parscale es especialista en herramientas de inteligencia artificial para analizar el sentimiento de los votantes y diseñar narrativas de polarización, tecnología que alimenta a las empresas de marketing político de Cerimedo y sus ejércitos de bots. Según Beller, durante un viaje a Estados Unidos para coordinar la compra de helicópteros destinados a un operativo contra Evo Morales, Cerimedo se alojó en la propia casa de Parscale, a quien ella también identifica como agente de la CIA. La relación de Parscale trasciende la región: en 2025 se registró como agente extranjero para trabajar con el gobierno de Israel, gestionando un presupuesto mensual de 1,5 millones de dólares destinado a mejorar la imagen del país mediante la manipulación de ecosistemas mediáticos y la alteración del contenido con que se alimentan los chatbots de inteligencia artificial sobre el genocidio que comete la entidad sionista en Gaza y el régimen de apartheid que sostiene en Cisjordania.
Esa coordinación internacional quedó documentada en el caso conocido como «Honduras Gate», una investigación de la politóloga Valeria Duarte a partir de audios filtrados. Uno de ellos reveló que Javier Milei cooperaba con el entonces candidato y hoy presidente de Honduras, Nasry Asfura, para crear un centro de datos y de comunicación en Estados Unidos destinado a coordinar ataques digitales contra los gobiernos de izquierda de México y Colombia, con el respaldo financiero de un socio multimillonario mexicano. El caso también expuso el nivel de involucramiento del Estado de Israel en la región, a través de concesiones territoriales para instalar sistemas de biotecnología, herramientas de inteligencia artificial y bases de espionaje coordinadas con estos operadores. Tanto Cerimedo como Parscale trabajaron directamente en la campaña hondureña de Asfura, que contó también con el respaldo de Donald Trump, consolidando la alianza entre el movimiento MAGA estadounidense y las derechas del continente.
En paralelo, Javier Negre transformó La Derecha Diario en una plataforma de «lobbying VIP» desde Washington. Tras registrar en Florida la firma W News Inc., se acreditó como corresponsal en la Casa Blanca y opera en el exclusivo Club Nets, donde la membresía cuesta 5.000 dólares anuales y se exige a los invitados tapar con pegatinas las cámaras de sus celulares. Allí actúa como intermediario, cobrando tarifas de hasta 10.000 dólares a empresarios y políticos latinoamericanos a cambio de abrirles las puertas de Mar-a-Lago o presentarlos con figuras del entorno trumpista como Alex Bruesewitz o el congresista Byron Donalds.
Una hipótesis circula además en los servicios de contrainteligencia bolivianos: la de que Nadia Beller pudo haber sido una «Julieta», término de la jerga de espionaje para mujeres atractivas y políticamente posicionadas sembradas en círculos de poder para seducir a un objetivo y extraerle información. Beller, que transitó por distintas facciones políticas del MAS y de la derecha boliviana, habría sido consciente del terreno en el que se movía: de allí que, tras perder su celular en el atentado, haya distribuido copias de sus pruebas —chats, grabaciones, fotografías de las caletas de dinero— entre terceros como «reaseguros» para blindarse frente al propio estratega de las noticias falsas, su ex pareja.
Javier Negre, el socio español: de la condena judicial al lobby de Mar-a-Lago
El otro nombre propio de esta estructura es Javier Negre, periodista y empresario mediático español de 41 años, director y dueño del 50% de La Derecha Diario desde que compró esa participación a Cerimedo en agosto de 2024. Se formó en el diario El Mundo, donde su carrera se hundió tras un reportaje de 2016 sobre la expareja de un asesino en Cuenca: la Justicia española lo condenó en 2019 a pagar 300.000 euros por coaccionar a la víctima vía WhatsApp y publicar una fotografía suya presentándola como una «entrevista exclusiva» que ella nunca consintió dar. Despedido de El Mundo por competencia desleal en 2020, tras fundar en plena pandemia el canal Estado de Alarma contra el gobierno de Pedro Sánchez, reorientó su carrera hacia lo que consultores del sector definen como el rol de «mercenario” o “conseguidor»: venta de acceso a círculos de poder de la ultraderecha global.
En Colombia, la activista católica Camila Rojas denunció que Negre le ofreció impulsar su candidatura presidencial a cambio de no cuestionar al Estado de Israel y defender activamente una agenda proisraelí. El propio Cerimedo transfirió a Negre el control total de sus acciones restantes en el portal en marzo de 2026. La Derecha Diario es editado formalmente por la firma Madero Media Group SRL —vinculada a la agencia Numen—, que no registra un solo empleado formal en el sistema de seguridad social argentina y funciona como cáscara financiera para canalizar la pauta estatal de YPF o de los gobiernos autonómicos del Partido Popular en España.
Esa pauta estatal es, precisamente, uno de los ejes del financiamiento de todo el entramado: bajo la administración de Milei, la petrolera semipública YPF incrementó su gasto publicitario de 31.000 millones de pesos en 2023 a 97.000 millones en 2024, con La Derecha Diario entre los portales más beneficiados por ese desvío de fondos estatales, una cifra que en euros ronda los 30 millones, otorgados en un solo año a un medio que hace bandera del discurso «anti casta».
El itinerario de Fernando Cerimedo, de vendedor de un mismo departamento a dos compradores distintos en Mar del Plata, condenado en 2016, a asesor de facto de un presidente boliviano con línea directa a Marco Rubio, no es la biografía de un outsider excéntrico, sino el mapa de un modelo de negocio que la ultraderecha continental perfeccionó en los últimos años, campaña tras campaña, operación mediática tras operación mediática: fabricar la noticia falsa o manipulación mediática, empujar aquello hacia “medios serios” que lo legitiman, monetizar estas operaciones en contratos públicos y protegerlas con la omisión cómplice de policías, gobiernos y embajadas. El intento de asesinato feminicida de Nadia Beller devela esta trama de corrupción, violencia, mentiras y operaciones dirigidas desde los altos poderes del imperio estadounidense y las elites y gobiernos de derechas que asolan nuestra América hoy.






