ActualidadActualidad ChileActualidad MundoChileSahara Occidental

Chile y el Sáhara Occidental: El respaldo de Kast a Marruecos que hipoteca los derechos humanos

El reconocimiento de soberanía y el giro en la política exterior

En una decisión que marca un punto de inflexión, el presidente José Antonio Kast presenció en Nueva York la firma de un comunicado conjunto entre los cancilleres de Chile y Marruecos. En dicho documento, Chile «sostiene la soberanía del Reino de Marruecos sobre la totalidad de su territorio, incluida la región del Sáhara» y considera la propuesta de autonomía marroquí de 2007 como la única «solución política justa, duradera y mutuamente aceptable». Este acto formaliza un alineamiento que contradice décadas de tradición diplomática chilena basada en el respeto al derecho internacional y los principios de descolonización.

Un tratado comercial como moneda de cambio

La firma de los términos de referencia para negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y Marruecos es la contrapartida económica a este respaldo político. El comunicado explicita que Chile «promoverá oportunidades de cooperación económica y comercial en la región del Sáhara marroquí» para fortalecer inversiones y comercio. De este modo, el gobierno de Kast subordina los principios éticos y legales a intereses comerciales, ignorando el estatus jurídico del territorio saharaui como territorio no autónomo pendiente de descolonización.

La realidad de las violaciones de derechos humanos que se ignoran

Mientras Chile firma acuerdos con Rabat, organismos internacionales documentan un patrón sistemático de abusos contra la población saharaui. Amnistía Internacional señala que las autoridades marroquíes «intensificaron su represión de la libertad de expresión y la disidencia pacífica» en el Sáhara Occidental durante 2025, recurriendo a detenciones arbitrarias, vigilancia digital y juicios sin garantías. El Comité de la ONU contra la Tortura concluyó en mayo de 2026 que Marruecos violó los derechos de detenidos saharauis vinculados al campamento de Gdeim Izik, documentando «un patrón consistente de arrestos arbitrarios, confinamiento solitario, actos de tortura o malos tratos durante los interrogatorios, y el uso posterior de confesiones obtenidas bajo coacción». El respaldo de Chile a la soberanía marroquí legitima a un régimen que perpetúa estas prácticas.

El lobby marroquí y la penetración institucional en Chile

La decisión presidencial no surge en el vacío. El régimen marroquí ha desplegado una estrategia de influencia en Chile que incluye viajes financiados, invitaciones a parlamentarios y la promoción de encuentros que, bajo una aparente defensa de los derechos humanos, sirven para «blanquear la ocupación colonial». La Asociación Chilena de Amistad con la República Árabe Saharaui Democrática ha denunciado que estas operaciones buscan «utilizar los derechos humanos de forma instrumental para defender los intereses coloniales de Marruecos». Este lobby ha operado con eficacia en el Congreso, allanando el camino para el giro del Ejecutivo.

El Senado como antesala del reconocimiento

El Poder Legislativo ya había preparado el terreno. En enero de 2025, el Senado chileno aprobó por unanimidad de sus 37 miembros una resolución que «manifiesta su apoyo a la Iniciativa marroquí para la negociación de un estatuto de autonomía de la región del Sáhara». La resolución, impulsada por la expresidenta del Senado Yasna Provoste, entonces presidenta del grupo de amistad parlamentaria Chile-Marruecos, solicitaba al Gobierno de Chile el apoyo y compromiso permanente con la posición marroquí. Esta convergencia parlamentaria, que incluyó a senadores de todo el espectro político, configuró un consenso institucional que ahora se consuma con la decisión de Kast.

La advertencia del Frente Polisario y la coherencia perdida

El Frente Polisario ha manifestado su profunda preocupación por la pérdida de un apoyo histórico en Sudamérica. Tras el giro de Colombia y Honduras, sus aliados en Chile temen que el país se convierta en el siguiente en reconocer la soberanía marroquí, debilitando la causa saharaui en el continente. La Asociación Chilena de Amistad con la RASD ha reafirmado su «reconocimiento al Frente Polisario como representante del pueblo saharaui y su apoyo irrestricto al derecho a la autodeterminación e independencia». Chile, que como miembro del Comité de Descolonización de la ONU debería defender el derecho a la libre determinación, traiciona su propia historia y los principios que la llevaron a condenar el colonialismo y la tortura en su pasado reciente.

Ver también

Botón volver arriba