Permisología y mentiras de un Gobierno dañinamente ideológico

Por Catbriel
Durante largo tiempo en el entorno político/económico se ha venido hablando de un tema muy particular y no menor, un tema que es catalogado siempre como relevante para el “desarrollo” y la inversión en Chile. Destaco, debidamente con comillas, la palabra desarrollo. El desarrollo, es una palabra que puede medirse y ponerse en valor desde distintas perspectivas y posiciones, ya sean económicas, políticas o desde la defensa del medioambiente, para las derechas, llámense “activistas”. La puesta en valor se justificará desde los distintos puntos de vista y desde la posición que se ocupe, en específico la palabra “permisología” se instaló en lo referente al crecimiento del país cuando se refería a materias económicas.
La permisología entonces, no puede verse ni tomarse como un concepto disperso y volátil, debe enlazarse con todos los otros hechos que se consumen durante el período. Dicho esto, el retiro de los decretos ambientales desde la Contraloría de la República se enmarcó en el mismo esquema de retirar vallas para una carrera más “light. El decreto Conservación del Pingüino de Humboldt, será clave para destrabar los problemas con el Proyecto Dominga, de Andes Iron, cuyo diseño e ingeniería se está actualmente desarrollando por una multinacional norteamericana en el barrio El Golf.
Tomado de aquello y llevado al ámbito competente, entonces cuando se habla de “permisología”, de manera amplia y extensa, incluye el ser parte de un mensaje que busca construir un hecho, un discurso que busca hacer ver a las limitaciones y reglamentaciones vigentes, como un enemigo administrativo, cuyo rol es entrampar las inversiones y poder avanzar a crecer a ese país que muchos ambicionan, como si siempre debiese de tratarse de una competencia. Dentro de la masa opinante, entre ellos(as), algunos(as) con poder y mucho dinero, y otros tantos(as), sin poder y sin dinero, pero sucumbidos y aturdidos por un discurso que se construyó ante la opinión pública minuciosamente, instalando pauta, usando la mentira y la despolitización como vehículos de avanzada. Aquel que fue alcanzado, fue usado para objetar constantemente a quién habitó el gobierno anterior, aquel que fue contagiado, se usó como “amplificador o repetidor de señal”, el descontento social se manejó con hilos mediáticos y redes sociales, se usó el des conformismo como ariete de golpe, la despolitización fue un antecedente relevante.
Desde ese lugar prosperó en las mentes, el mal llamado concepto de “Gobierno de emergencia”.
Cuando el ambiente se instaló, la concepción de la “emergencia” ha dejado espacio para la acción, el nuevo gobierno en el poder materializa los cambios que en teoría requería un país que se caía a pedazos, mensaje constante en las derechas chilenas, un curioso mensaje que decía en sí, que el modelo económico que la misma derecha defiende y ha defendido históricamente, no funcionaba, “se caía a pedazos el país y que requería de ajustes”. Cuando el mensaje ha permeado, todo podrá ser más ágil, porque ya está puesto en parte otro componente esencial para el debate, la justificación de un cambio a lo actualmente vigente.
Volviendo a la “permisología” empapada de la necesidad de destrabar la inversión, es necesario entonces asociar el retiro de decretos con el facilitar el avance desregulando del sistema y la reglamentación vigente. El mensaje busca crecer anclado en un discurso donde la justificación básica es la burocracia estatal que impide la inversión, ósea, se ofrece una vía para correr con menos vallas o sin, de esta manera se extiende una señal al capital privado, usando la intención de desregular para que el avance esperado se concrete, sosteniendo el poder y la riqueza entre unos pocos, una minoría con amplios privilegios.
Centrar el problema de crecimiento en la “permisología”, sin hablar de modelo económico y productivo, es sesgado y bien pobre intelectualmente. Las decisiones hasta ahora tomadas por el ejecutivo son netamente ideológicas, todas o casi, si es que se quiere dudar de la totalidad, maliciosamente se hacen malas interpretaciones de los datos, actualmente las redes sociales oficiales del Gobierno están centradas en culpar al gobierno anterior de todos los pseudo males que aquejan a nuestro país, entre este post, uno bien aberrante, donde se declaró oficialmente que Chile estaba quebrado, que luego fue borrado de las redes, ante esto, las faltas de ortografía pasan a ser sólo un chascarro de una vocería en ruinas, que esta si, pareciese caerse a pedazos.
De razones se podrá debatir y se debiese debatir al respecto, sobre todo en aquellas militancias un tanto noqueadas, dolidas de que el panfleto no rindió los resultados esperados. Debiese de ser central hoy el analizar el tránsito que hemos recorrido desde un país que estalló antes las sostenidas desigualdades estructurales que Chile venía acumulando, para entonces, el estallido se consagró como una expresión pura y mancomunada desde el pueblo soberano que tristemente pareciera transitar a un recuerdo.
En nuestra memoria quedarán los treinta pesos ($30), fueron de diez veces (10) los incrementos en el coste de vida por las alzas en los combustibles y los efectos inflacionarios que muestra el IPC con los cambios al MEPCO.
Traspasarán siempre el coste de las alzas a la población en general, los privilegiados que no pagan impuesto específico seguirán serenos, la ausencia gremial de los camioneros muestra la infame alineación de esas “derechas sobre ruedas”. Los estanques de la élite política tampoco sufrirán estragos, pero con el alza, llenar un estanque de 50 litros le costará a un ciudadano de segunda clase, un monto adicional equivalente a 6.5 kilos de pan en promedio, o un par de cajas de leche, insumos básicos o necesidades que tendrá que sustentar ajustando el presupuesto, estirando el bolsillo a ver si cae otro billete.
Para la anécdota quedará, un video del mismo presidente que hoy habita La Moneda, donde hace cortos años atrás increpaba al anterior gobierno por las alzas en los combustibles, erigiendo el mensaje de que el que usar el vehículo era un derecho.
El gobierno usará como argumento el alza de los precios internacionales, para instalar en el debate político a la carga tributaria por el gasto público, buscará legitimar el cambio y así alinearse con la reducción de los presupuestos ministeriales, donde los mayores perjudicados serán los Ministerios de Salud y de Educación por el alcance e impacto social que tienen en la población, estos recortes son sinceramente criminales y golpean directo a inclusive votantes de Kast en las periferias y poblaciones.
La arrogancia de la arremetida mafiosa del Ministro de Hacienda, a quien llamaré, “Don Colusione”, pone en riesgo la estrategia buscaba sacar del centro de la opinión pública a la reducción del impuesto corporativo, un beneficio sectorial que genera menor recaudación fiscal y que se concentra en familias de altos patrimonios.
La reintegración del sistema tributario es otra muestra de lo que son decisiones ideológicas.
El uso de decretos presidenciales es y serán válidos para la concreción de los objetivos, aunque le parezca antidemocrático, esta característica se acentuará a medida que avance el período presidencial y terminará caracterizando el corte autoritario del Gobierno de José Antonio Kast.
El modelo Trump exportable encuentra eco al sur del mundo, en ambas partes de la lluviosa Patagonia, las derechas patronales responden al llamado del patrón mayor, el que ordena desde el norte. El modelo ICE y la inmigración irregular, desde Cúcuta hasta las zanjas con tinte xenófoba que construye José Antonio Kast, el camino a solucionar una promesa de campaña que deslizó ser una “metáfora”, un problema país que la misma derecha instaló y concretó, la derecha de Sebastián Piñera, hoy muerto, envejeciendo así la imagen de un hombre que fue factor clave en gestionar la irregularidad trazando cálculos electorales hacia un futuro que no pudo vivir.
Quizás este rindiendo cuentas ya que en la tierra libró de todo mal, solo se fue avisado. De la colección de frases célebres que envejecieron mal, dicha por el expresidente Gabriel Boric.
Por Catbriel






