Una mirada a las raíces históricas y geopolíticas de la guerra entre Irán y la «Coalición Epstein» de Estados Unidos e Israel

El conflicto en Asia Occidental (tradicionalmente conocido como Medio Oriente) suele ser presentado en los medios hegemónicos como una lucha sectaria o una confrontación entre democracias y teocracias. Sin embargo, un análisis más profundo, revela una realidad más compleja: la de una guerra centenaria por el control de recursos estratégicos, la soberanía nacional y el dominio geopolítico global. Aquí exploramos algunas claves de esta confrontación, donde la República Islámica de Irán se erige como la actoría clave de los obstáculos para los proyectos hegemónicos de Estados Unidos e Israel en la región del Asia Occidental.
El Tablero Geopolítico: Petróleo, Gas y posición Estratégica
Lejos de ser un conflicto meramente ideológico y religioso, las tensiones actuales tienen como telón de fondo intereses materiales concretos. La ubicación de Irán es una «llave» geoestratégica, al ser un puente entre potencias como Rusia y China, tener acceso a Asia Central y el subcontinente indio, y ser lugar de origen y estar entre enormes reservas de hidrocarburos y gas claves en la generación energética global. Para las potencias occidentales, controlar esta zona es vital para asegurar su dominio a nivel mundial.
Este control se manifiesta en dos puntos críticos:
- El Estrecho de Ormuz: Por este paso transita aproximadamente el 25% del petróleo mundial y el 40% del que consume Europa. Cualquier escalada militar que amenace con su cierre provocaría una crisis energética de proporciones épicas.
- La «Norma Extractivista»: La guerra busca forzar a Irán a someterse a un modelo que garantice el flujo barato de hidrocarburos y otros recursos, como minerales estratégicos. Esta misma lógica se replica en otras latitudes, como en el Triángulo del Litio en Sudamérica o las reservas de petróleo en Venezuela y plata en México, vistas como parte de un plan de dominación continental.
En este sentido, la desestabilización también beneficia al complejo militar-industrial estadounidense y a las grandes petroleras, que obtienen ganancias de los conflictos prolongados y la subida del precio del crudo.
El Proyecto Sionista e Irán como obstáculo para su plan expansionista
La relación entre Estados Unidos e Israel no solo como una alianza, sino que es una fusión estratégica donde el sionismo actúa como un núcleo de poder y decisiones de la política exterior estadounidense, más allá de si gobiernen las elites del «Partido Demócrata» o del «Partido Republicano». El objetivo final del proyecto sionista sería la consolidación del «Gran Israel», un plan de expansión territorial que requiere de la desestabilización de los estados nación de la región para reconstruirla bajo su dominio.
En este mapa, Irán es el «último escollo» o al menos el principal hoy en día. Al ser el único Estado nacional que desafía abiertamente la legitimidad del «ente sionista» y defiende su soberanía, su derrocamiento se convierte en la meta principal. Se menciona incluso que el sionismo internacional utiliza mecanismos de chantaje sobre la élite estadounidense (como el caso Epstein) para asegurar que sus líderes ejecuten políticas favorables a Israel, incluso en contra de los intereses de su propia población.
Instituciones en decadencia: El cuestionamiento a la ONU
En este contexto, los organismos internacionales tradicionales son vistos como estructuras obsoletas y funcionales a los intereses de las potencias. Se denuncia la «doble moral» de la ONU y otras instituciones, que condenan a naciones como Irán mientras ignoran sistemáticamente las violaciones al derecho internacional por parte de Estados Unidos e Israel.
Se argumenta que el «orden internacional basado en reglas» es una farsa que se pisotea cuando deja de ser funcional, y que el FMI y el Banco Mundial son herramientas de dominación impuestas tras la Segunda Guerra Mundial. Por ello, desde la perspectiva de la resistencia, no basta con reformar estas entidades «hechas a medida de EE. UU.», sino que se hace urgente la creación de nuevas instituciones globales que representen a los pueblos oprimidos.
Raíces históricas de la desconfianza iranía hacia Occidente
La desconfianza de Irán hacia Occidente no es reciente. Tiene profundas raíces históricas que se remontan al siglo XIX con la «rapiña de energéticos» por parte del Imperio Británico. Hitos clave en esta historia son:
- El Golpe de 1953: La CIA y el MI6 en su «Proyecto Ajax» orquestaron el derrocamiento del democráticamente elegido primer ministro Mohammad Mossadegh, cuyo «crimen» fue nacionalizar el petróleo iraní. Se instaló entonces la dictadura del Shah, funcional a los intereses neocoloniales e imperiales de las potencias de Occidente.
- La Revolución Islámica de 1979: El triunfo de la revolución significó una ruptura soberana que Occidente nunca aceptó. Estados Unidos impuso desde un principio duras medidas contra el nuevo gobierno iraní, cuestión que lo llevó a armar y financiar a Irak para golpear a la república iraní. Pero también, para caotizar toda la región, se dio el conocido caso «Irán – Contra»: una triangulación de actividades ilegales en las que altos mandos militares estadounidenses vendieron clandestinamente armas a Irán, para financiar a la «Contra» para desestabilizar y derrocar al gobierno de la Revolución Sandinista en Nicaragua.
- La posterior guerra Irán-Irak (1980-1988), donde potencias occidentales armaron a Saddam Hussein, fue también una «guerra impuesta» para destruir la naciente República Islámica de Irán. En ella, los gobiernos de Estados Unidos y otras potencias occidentales apoyaron al gobierno de Sadam Hussein de Irak.
El Martirio como herramienta de resistencia
Un elemento central para entender la lógica interna de Irán es el concepto de «martirio voluntario». Lejos de ser un mero acto de fe, se trata de un pilar de cohesión social y resistencia estratégica, profundamente arraigado en la tradición chiita y el ejemplo del Imam Hussein en la batalla de Karbala.
Este concepto se aplica tanto al pueblo como a sus líderes. El asesinato de figuras clave no se percibe como una derrota que «descabeza» al movimiento, sino como un acto que lo fortalece moralmente. El ejemplo más reciente sería la actitud del líder asesinado, Ali Jameneí, quien, ante la inminencia de un ataque, habría rechazado refugiarse en un búnker con la frase: «¿Tenéis un búnker para 90 millones de personas?», asumiendo el mismo destino que cualquier ciudadano. Esta visión imprime un límite ético a la conducta militar, priorizando la defensa de la soberanía por sobre la vida individual.
Irán como punto crucial de lucha contra el imperialismo y el proyecto sionista
El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel no puede reducirse a una simple narrativa de «bien contra mal». Es, en esencia, una lucha entre un proyecto de resistencia soberana que busca controlar sus propios recursos y destino, y una estructura de poder imperialista que, a través de alianzas estratégicas y el control de instituciones, busca reintegrar a Irán a su esfera de dominio. Entender estas raíces históricas y materiales es fundamental para comprender las dinámicas de una de las regiones más candentes y estratégicas del planeta.
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