«EE.UU. no quiere palestinos en la asamblea de la ONU. Por Atilio Borón, sobre negativa de visa del gobierno de Estados Unidos a representantes de Palestina

Por Atilio Borón, sociólogo y politólogo argentino.
Estados Unidos no permitirá que funcionarios y diplomáticos palestinos asistan a la Asamblea General de las Naciones Unidas (foto) del próximo mes en Nueva York informó este viernes The New York Post, citando documentación a la que tuvo acceso. Esta información fue reproducida por la CNN, RT, el New York Times y casi todas las agencias noticiosas de ese país.
Según el medio el memorando del Departamento de Estado recomienda denegar las visas a los funcionarios palestinos que pretendan viajar a la sede de la ONU, incluido el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, y revocar todas las visas emitidas antes del 31 de julio. Todo esto, en medio del genocidio en curso en Gaza, demuestra muy claramente que esta tragedia no le importa en lo más mínimo a las autoridades norteamericanas. Que sus gestos de solidaridad con el sufrimiento de los gazatíes y sus rezos -una fórmula corriente entre los estadounidenses frente a la catástrofe que ellos provocan- no son otra cosa que una frase vacía, una hipócrita fachada. En pocas palabras, esta prohibición es la “contribución” que Washington hace para la solución del drama de Palestina, para resolver la cuestión de los dos Estados, para lograr la paz en una región azotada por la violencia racista, la ocupación ilegal de tierras de los palestinos y la limpieza étnica desde 1948.
Este es uno de los ejemplos que demuestra que el tan celebrado orden mundial basado en reglas , al que reiteradamente aluden los gobernantes estadounidenses y sus voceros en los medios y la academia se encuentra en avanzado estado de putrefacción. Ese «orden» no es sino la codificación de los intereses y las conveniencias de Washington para sostener su declinante poderío imperial. Es el mismo «orden» que tolera y promueve el ya mencionado genocidio en Gaza y envía armas y todo tipo de equipo militar al régimen neonazi de Netanyahu `para que ejecute su masacre. Es el “orden” que le priva a Rusia el derecho a la seguridad nacional y que prolonga sin límites la guerra en Ucrania con el sólo propósito de desangrar a aquél país y, de ese modo, facilitar su fragmentación en decenas de pequeños estados independientes, como hicieron con la ex Yugoslavia. Por eso el sistema internacional está profundamente convulsionado y por eso también la necesidad de construir un nuevo orden mundial que no sea un mero dispositivo al servicio del imperio.
Para salir de esta trágica encerrona hay que construir un nuevo orden mundial que no sea un mero dispositivo al servicio del imperio sino un acuerdo entre todas las naciones, libre de imposiciones hegemónicas. Se impone pues una profunda reforma en el sistema de las Naciones Unidas y las instituciones surgidas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. Un primer paso debería ser trasladar a la ONU y sus distintos órganos, incluida la Asamblea General, de Nueva York y trasladarlos a un país que ofrezca garantías de ecuanimidad y tolerancia, cosas que Washington, como vértice de un imperio enfurecido por su inexorable decadencia, no puede ofrecer.
Por Atilio Borón, publicado originalmente en Página 12 (Argentina).