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Cuba celebra el legado de José Martí referente de la Revolución Cubana y de los pueblos de Nuestra América con multitudinaria «Marcha de Las Antorchas»

Un 28 de enero de 1853 nacía en La Habana, Cuba, el militante, político, diplomático, poeta, ensayista, periodista y filósofo, José Martí, fundador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la guerra de Independencia de Cuba, durante la que murió en combate. Como es tradición, en la noche de anteayer, 27 de enero, una multitud celebró su natalicio, en la que se conoce como «Marcha de las Antorchas», que recuerdan la gesta martiana, además de manifestarse contra las nuevas amenazas y acciones de agresión de parte del Imperio de Estados Unidos contra el digno y heroico pueblo cubano. Compartimos una reseña del gigantesco legado histórico, político y cultural de José Martí, en un contexto de urgente necesidad de afianzar y difundir la conciencia antiimperialista y de unidad de los pueblos de nuestra América.


La figura de José Martí (1853-1895) trasciende la historia para erigirse como el pilar fundamental de la identidad cubana contemporánea. Su legado, que fusionó de manera única la lucha por la independencia con un profundo anhelo de justicia social, no solo cimentó la guerra contra España en 1895, sino que proveyó el andamiaje ideológico y moral para la Revolución Cubana del siglo XX. Hoy, su pensamiento sigue siendo el núcleo de la resistencia y la cultura de la isla, actuando como un sustrato vivo y poderosamente vigente.

La Síntesis Revolucionaria: Unidad Nacional y Justicia Social

El pensamiento de José Martí representa una síntesis única donde la soberanía política y la dignidad humana son dos caras de una misma moneda. Para él, la verdadera independencia era una liberación integral. Esta visión se fundamenta en su principio rector, «Patria es humanidad», que eleva el patriotismo a un compromiso ético universal, definido no como un «amor ridículo a la tierra», sino como el «odio invencible a quien la oprime». Así, la lucha contra el colonizador externo se funde inseparablemente con la búsqueda de justicia social. Martí anticipó con lucidez excepcional la amenaza del expansionismo estadounidense —al que conoció desde dentro durante su exilio, en «el vientre de la ballena»—, estableciendo un antiimperialismo que se convertiría en eje central de la soberanía cubana. En su visión, la liberación nacional y la social eran indivisibles, un postulado que la historia posterior de Cuba se encargaría de confirmar.

José Martí y la “Batalla Cultural”

José Martí fue un pionero de la «batalla cultural» mucho antes de que el término se teorizara en el siglo XX. Comprendió que la verdadera independencia comienza en el espíritu y las ideas. Utilizó su labor periodística, poética y literaria como un arma para forjar una conciencia nacional anticolonial, fundando periódicos y escribiendo para diarios de toda América. Fue, ante todo, el arquitecto del «carácter conceptual» de la revolución, dotando a la lucha de un contenido ético que trascendería su tiempo. Su estrategia de ganar las mentes explica por qué su legado no quedó en los libros, sino que se integró en la cultura popular. Su pensamiento, transmitido a través de canciones como la «Guantanamera» o en la obra de los trovadores, mantiene viva su ética en la conciencia colectiva, demostrando que la emancipación de un pueblo requiere, antes y después de las armas, la creación de una conciencia nacional soberana.

La Influencia de Martí en la Generación de Fidel Castro y la Revolución triunfante en 1959

Para la generación que lideró la Revolución de 1959, José Martí fue el guía intelectual y el justificador moral de su acción. Fidel Castro afirmó que sin Martí, el movimiento revolucionario cubano no habría existido. Su pensamiento proporcionó la base nacional y antiimperialista que se fusionaría con el marxismo-leninismo, creando la síntesis ideológica fundacional del proceso. Martí fue proclamado el «Autor intelectual» del asalto al Cuartel Moncada en 1953, y su ejemplo de «hombre de pensamiento que toma las armas» sirvió de modelo directo. Para esa generación, completar la obra martiana significaba lograr la «segunda independencia», enfrentando la dominación neocolonial que el propio Apóstol había previsto. La máxima martiana «Patria es humanidad» fue elevada a principio rector, transformando el patriotismo en un compromiso con la justicia social y la solidaridad internacional.

La militancia y el pueblo cubano actual y José Martí

Para las nuevas generaciones en Cuba, Martí no es una reliquia museable, sino un arsenal de argumentos y un símbolo de resistencia vigente. En actos masivos como la Marcha de las Antorchas, su figura se invoca para reafirmar una postura soberana y antiimperialista frente a las presiones externas. Los cubanos heredan su definición del patriotismo como «odio invencible a quien la oprime», traduciéndola en un rechazo firme a lo que perciben como injerencias y un bloqueo. En la era digital, su legado se moviliza para enfrentar lo que se considera una guerra mediática y de símbolos, sirviendo como baluarte para defender una narrativa nacional propia. Así, enmarcan los desafíos del presente como una nueva etapa de la larga lucha por la plena emancipación que él inició, manteniendo vivo aquel «sentido del momento histórico» que tanto Martí como Fidel exhortaron a cultivar.

José Martí y la Música Cubana

El pensamiento de Martí vive y respira en la música cubana, constituyendo el archivo sonoro de la nación. La musicalización de su poesía es un fenómeno central: la emblemática «Guantanamera» popularizó mundialmente sus Versos Sencillos, y artistas como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez han integrado su lírica al repertorio popular. Conceptos martianos como «amor con amor se paga» fundamentan canciones que transforman su ética en mensajes sobre la construcción de una sociedad mejor. La Nueva Trova ha utilizado su obra para conmemorar luchas sociales, vinculando el sacrificio por Cuba con otras causas justas de América Latina. Al escucharse en la vida diaria, estas canciones convierten a Martí en un espíritu vivo, demostrando que su batalla cultural, iniciada con la pluma, se renueva y se gana día a día en el corazón musical del pueblo.

Martí: una referencia imprescindible en las luchas actuales de Cuba y la Humanidad

José Martí sigue siendo, más de un siglo después de su muerte, el fundamento vivo de la nación cubana. Su genio radica en haber tejido un proyecto donde la independencia política, la justicia social, la dignidad humana y la resistencia cultural forman un todo inseparable. Desde la gesta independentista hasta la Revolución de 1959 y en el ethos de la juventud actual; desde los periódicos del exilio hasta las canciones que hoy se tararean, Martí construyó no solo el camino para liberar a Cuba, sino el alma conceptual de una patria que se define, en sus propias palabras, por y para la Humanidad. Su vigencia es la prueba de que las ideas, cuando se arraigan en el espíritu de un pueblo, pueden trascender los siglos.

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La vigencia de José Martí. Editoriald e Carlos Polimeni, Radio 530 (radio de las Madres de la Plaza de Mayo – Argentina)

JOSÉ MARTÍ – Serie Maestros de América Latina. Universidad Pedagógica Nacional


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